La madurez personal es un tema de permanente actualidad entre profesionales que trabajan con seres humanos. En el campo de la enseñanza permite al profesor ser consciente de sí mismo, percibir mejor y comprender más profundamente lo que hace y sus efectos. (Ramírez & De la Herrán, 2012, p. 26)

Una buena actuación merece reconocerse, identificarse y centrarse en su madurez para saber qué es lo que se está haciendo bien y mal. Un docente debe fundamentar su vida laborar en el recorrido que ha tenido durante su vida de formación en todas las situaciones que ha logrado vivenciar y experimentar, para que puede ir transformando y beneficiando su rol dentro del campo educativo, como fuera de él.
El docente debe esforzarse para erradicar las actuaciones equivocas y convertirse en una persona equilibrada, esto no quiere decir que se libra de todos los errores que puedan existir, sino es un paso más para la formación del docente y de los estudiantes en todos los ámbitos. La maduración depende de las experiencias de cada persona, porque debe afrontar transformaciones para las diferentes situaciones que se le presentan, por esto se considera que dura a lo largo de toda la vida, no sólo son experiencias vividas, sino del aprendizaje que obtengamos a partir de ellas.
Sin embargo, el desarrollo del docente puede estar limitado por factores internos y externos a él. Las circunstancias que lo rodean toman una importancia relevante cuando cumple sus funciones y más aún, cuando está iniciando la vida profesional porque las puede mezclar. La personalidad desempeña un papel muy importante porque si no es capaz de relacionarse, es conflictivo y no está dispuesto a colaborar a la organización de la institución es muy difícil tener un crecimiento profesional.
Un buen desarrollo profesional y personal facilita las actividades de enseñanza, porque ayuda a lograr con eficiencia los objetivos que se han propuesto con los estudiantes, asimismo, ser capaces de reconocer las necesidades, conocimientos, capacidades y habilidades en ellos, para luego aplicar una buena y adecuada estrategia que se adapte a su estilo de aprendizaje. Cuando se buscan buenos resultados es necesario tener una actuación acorde para poderlos alcanzar, seguir principios y objetivos apropiados que se adecuen al contexto de la institución educativa.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ramírez, M. De la Herrán, A. (2012). LA MADUREZ PERSONAL EN EL DESARROLLO PROFESIONAL DEL DOCENTE. REIE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 10(3) 25-44.
Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55124665003
Ramírez, M. De la Herrán, A. (2012). LA MADUREZ PERSONAL EN EL DESARROLLO PROFESIONAL DEL DOCENTE. REIE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 10(3) 25-44.
Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55124665003
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